Las quejas principales se centran en la denegación de servicios básicos, como zonas de carga y descarga en la calle Bélgica, el silencio administrativo ante registros oficiales y el cierre de negocios locales por normativas técnicas que, según denuncian, no se aplican con el mismo rigor en todos los establecimientos del municipio.
PINTO/27 ENERO 2026.- La crispación entre el sector comercial de Pinto ha estallado tras hacerse público el caso de Paula Fernández, una comerciante local que se ha visto obligada a cerrar su negocio tras una inspección técnica. Según los testimonios compartidos por sus compañeros de gremio, estas inspecciones están derivando en exigencias que dificultan la viabilidad económica de los locales, mientras los afectados perciben una falta de equidad en la aplicación de las normativas.
Uno de los puntos críticos de la protesta se sitúa en la calle Bélgica. La propietaria de «Baúl de Valentina» ha denunciado que lleva más de un año solicitando una zona de carga y descarga necesaria para su actividad. A pesar de haber formalizado la petición por registro hace casi cuatro meses, asegura no haber recibido respuesta alguna por parte del Ayuntamiento. Según su testimonio, la única comunicación verbal recibida sugería que su servicio de paquetería debería ubicarse en un polígono, a lo que ella defiende que su negocio ofrece un servicio directo a los vecinos del pueblo.
A esta queja se han sumado otros comerciantes, como Alexandra Fernández, quien relata un episodio similar relacionado con la normativa de fachadas y equipos de aire acondicionado. La comerciante critica que se le obligó a retirar su maquinaria bajo amenaza de sanción, a pesar de que otros locales de la misma plaza mantienen instalaciones idénticas sin ser requeridos para su retirada.
El colectivo de comerciantes locales expresa un sentimiento de indefensión ante lo que consideran una «presión fiscal» y una falta de sensibilidad por parte de los responsables municipales. Los afectados señalan que, lejos de recibir ayudas para fomentar el comercio de proximidad, se encuentran con obstáculos burocráticos y un trato desigual que pone en peligro la supervivencia de sus negocios.
