Mientras el Gobierno local defiende la reserva de la mitad del aforo como un gesto de gratitud hacia las asociaciones del municipio, la oposición y sectores vecinales denuncian un uso «abusivo» de las invitaciones y el «sesgo partidista» en el gasto de la remodelación.

PINTO/17 MARZO 2026.- El próximo viernes 20 de marzo, a las 19:00 horas, el Teatro Francisco Rabal reabrirá sus puertas tras someterse a una ambiciosa reforma. El evento contará con la puesta en escena de la obra ‘Poncia’, protagonizada por Lolita, y una actuación de la Compañía Joven de Kwenderin Producciones. Sin embargo, la celebración se verá acompañada por una cacerolada de protesta convocada a las 20:00 horas en las puertas del recinto por colectivos críticos con la gestión del aforo.

El foco del conflicto reside en la distribución de las 492 butacas del teatro. Según ha informado el consistorio, se ha decidido reservar la mitad de la capacidad para entidades culturales y sociales, incluyendo asociaciones de salud, casas regionales, AMPAs y grupos de danza. La concejala de Educación y Artes, Verónica Castellano, ha justificado esta medida como un «compromiso cumplido» y un reconocimiento al tejido asociativo que enriquece la vida artística de Pinto.

Por su parte, el grupo municipal Unidas Pinto-Podemos ha denunciado que se han reservado 11 de las 20 filas disponibles mediante invitaciones, lo que califican de «desproporcionado». La formación ha renunciado a sus pases oficiales y exige que se pongan a disposición del público general. A esta crítica se suma la queja por el coste estético de la reforma: la oposición cuestiona el gasto de 98.400 euros en el retapizado de butacas y más de 12.000 euros en un nuevo telón, ambos ahora de color azul.

La reforma integral ha supuesto una inversión total de 400.000 euros, ejecutada por el Ayuntamiento y Aserpinto. Los trabajos han incluido la mejora de la climatización, la adaptación de la caja escénica a la normativa de riesgos y la instalación de un sistema para personas con dificultades auditivas. Pese a las mejoras técnicas, el portavoz de Unidas Pinto-Podemos, Carlos Gutiérrez, ha tildado el cambio cromático del mobiliario de «operación de propaganda» vinculada al color corporativo del partido en el Gobierno.

Ante la expectación generada, el Ayuntamiento ha confirmado que el resto de las entradas puestas a la venta en taquilla se agotaron a los pocos minutos. Asimismo, se ha informado de que aquellas invitaciones reservadas a asociaciones que no sean recogidas finalmente serán devueltas a la venta para los vecinos que deseen asistir al estreno.

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